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El Salado devorado con el paladar de la manzana mecánica

http://www.mosp.gba.gov.ar/sitios/hidraulica/informacion/

EIAS_RioSalado_TramoIV-1B.pdf

DESCRIPCION DEL PROYECTO

El Componente 1 del Proyecto tiene la finalidad de identificar acciones necesarias para implementar una Gestión Integral de Recursos Hídricos (GIRH) del Río Salado, lo cual implica desarrollar las capacidades institucionales para gestionar el recurso con una visión holística o sistémica, sustentable y participativa (con todos los actores que tienen intereses en la cuenca). Este objetivo se alcanzara a través de dos subcomponentes principales: desarrollo institucional y gestión del riesgo hídrico en la Cuenca del Rio Salado (CRS).

Las obras del Componente 2 del Proyecto en evaluación constituye la Etapa 1B del Tramo IV. Este sector se caracteriza como un tramo con cauce definido pero con escasa formación y profundidad, lo que favorece su expansión durante las crecidas del río. Esto requiere como principal intervención la profundización del cauce, además de proporcionar una sección adecuada para encauzar las crecidas. Miopía de los hijos de Newton

En la Etapa 1B del Tramo IV se van a adecuar 34.638 m del cauce del río, en un trayecto que queda comprendido entre el Puente caminero que une la localidad de Carlos Beguerie con la ciudad de Lobos (Prog. 311.762), Partido de Roque Pérez, y S.M. del Monte y el Puente de la Ruta Nacional N°205 (Progr. 346.400), realizando una excavación de suelo de unos 25.465.128 m3 (Figura 1 - Salado Tramo IV Etapa 1a y 1b).

Las obras contempladas apuntan a conformar las secciones del río para darle una capacidad de conducción adecuada al paso de una crecida correspondiente a un evento de 10 años recurrencia1; ubicación de suelos de excavación en sectores tales que incrementen la superficie por encima de la cota de inundación, y mejoren el perfil edáfico y consecuentemente la aptitud productiva; y demás obras complementarias como corrimiento de alambrados, tranqueras y demoliciones.

La obra incluye, además, el reemplazo y ejecución de 7 puentes; 3 dentro de la presente Etapa 1B y 4 fuera de la misma: 1. Puente ferroviario FFCC Roque Pérez – Salvador María (Progr. 338.400) 2. Caminero Roque Pérez – Salvador María (Progr. 338.447) 3. Puente Ruta Nacional N° 205 (Progr. 346.400)

Fuera de las progresivas de esta Etapa: 1. Puente Ruta Nacional N° 3 (Prog. 258.990) – Tramo 3 2. Puente FFCC Videla Dorna - Gorchs (Prog. 276.240) – Tramo 3 3. Puente Carretero Ernestina - Elvira (Prog. 379.780) – Tramo 3 4. Puente FFCC Ernestina - Elvira (Prog.379.830) – Tramo 3 Asimismo, se ha previsto ejecutar conjuntamente con las obras ya indicadas para el presente tramo, obras de apoyo y fortalecimiento al turismo; como el desarrollo de un Balneario en la localidad de Roque Pérez en el Partido homónimo, y mejoras en el Balneario de Villanueva, ubicado en el Partido de General Paz.

 

PMI, Pretensión Mecánica Inexistente

1.3. ANTECEDENTES. PLAN MAESTRO INTEGRAL DEL RIO SALADO

El impacto ocasionado por las variaciones climáticas en la Provincia de Buenos Aires (PBA), en especial los regímenes de inundaciones y sequías resultantes de los patrones cambiantes de las precipitaciones, ha sido el centro de atención del Gobierno de la PBA desde tiempos remotos, cuando Florentino Ameghino, antropólogo y paleontólogo, se interesó en analizar dicha situación. El rendimiento económico de esta importante región agrícola ha estado limitado por las condiciones climáticas.

A comienzos de este siglo, se ha tomado debida cuenta de esta situación mediante la implementación de un programa de construcción de canales. En un principio, este programa se concentró en el área ubicada al sur del Río Salado y al este del Arroyo Las Flores, siendo su objetivo principal desviar el drenaje de los arroyos a las Sierras de Tandil y así proteger los tramos inferiores del Río Salado.

En los años siguientes, se construyeron otros canales en diversas regiones de la cuenca, en general, para acortar la ruta entre dos puntos. Luego de un período de sequía entre las décadas de 1930 y 1950, los siguientes periodos se han caracterizado por un aumento significativo de las precipitaciones sobre la totalidad de la cuenca. Los impactos severos producidos por el aumento de dichas precipitaciones han ocasionado intervenciones inmediatas en la Región Noroeste y en la Región de las Lagunas Encadenadas del Oeste.

En la primera región, se construyó un sistema de canales entre la Laguna El Hinojo/Las Tunas y el Río Salado con el objeto de realizar una salida para drenar gran parte del área. En la segunda región, se implementó un programa de obras para proveer mayor control sobre los niveles de las lagunas y, mediante una estación de bombeo y canales aliviadores, realizar la descarga al Arroyo Vallimanca. Se han desarrollado, y continúan desarrollándose, sistemas de drenaje secundarios en el noroeste y en los valles del Aº Vallimanca y el Aº Las Flores. Las obras llevadas a cabo en las Lagunas Encadenadas del Oeste se han originado, en parte, por las recomendaciones realizadas en un estudio integrado del sistema (Van Eerden & Iedema, 1994).

Al margen de dicho estudio, ha existido una carencia de un enfoque multidisciplinario integrador de la totalidad del problema que haya sido ejecutado hacia un plan definitivo. La iniciativa de la Comisión para el Desarrollo de la Zona Deprimida del Salado (CODESA) a fines de la década de 1980/comienzos de la década de 1990 intentó establecer una organización multidisciplinaria para el desarrollo de la Zona Deprimida, pero fracasó debido a la falta de compromiso por parte de los Ministerios participantes. Es decir, la necesidad e importancia de utilizar un enfoque como tal ha sido conocida desde tiempos remotos, siendo el estudio del Plan Maestro Integral de la Cuenca del Río Salado (PMI) la respuesta a dicha necesidad.

El titulo completo del proyecto para crear el PMI fue: “Estudio para un Plan Maestro Integral para el Control de Inundaciones, Desarrollo de los Recursos Hidricos, Mejoras de las Condiciones Economicas y Preservacion de los Valores Medio Ambientales en la Cuenca del Rio Salado”.

Los objetivos del estudio para el PMI son: • establecer todos los elementos básicos físicos, socio-económicos, ecológicos, legales e institucionales para una gestión integral de la cuenca; • desarrollar, explicitar y aplicar las metodologías que permitan establecer un diagnóstico de la situación de base y un PMI de la Cuenca del Río Salado con el fin de aprovechar de manera adecuada los recursos hídricos y para disminuir los daños ocasionados por las inundaciones y las sequías, a la población, las propiedades y la infraestructura; • mejorar las condiciones económicas del área mediante un desarrollo sustentable de sus potencias, en especial las agropecuarias; y • conservar los valores ecológicos de su ambiente natural (“wetland”); reducir el impacto negativo que inundaciones y sequías tienen sobre el presupuesto de la Nación, de la PBA y de los Municipios. A fines de 1995 se contrató a la firma Sir William Halcrow&Partners Ltd. con fecha de inicio el 22 de Septiembre de 1997. El contrato se firmó con la Unidad Ejecutora Provincial del Programa de Saneamiento Financiero y Desarrollo Económico de las Provincias Argentinas, coordinado por el Ministerio del Interior de la Nación. El financiamiento se realizó a través del Banco Internacional de Reconversión y Fomento (BIRF; en adelante el Banco Mundial, BM). El proyecto se llevó a cabo en un período de 26 meses, finalizando en Noviembre de 1999.

a) Principios Guía del PMI. El PMI estableció principios guía de manera de asegurar la creación de un marco de trabajo flexible y sustentable para el manejo de los recursos hídricos y terrestres en la Cuenca del Río Salado. Los principios de particular relevancia a la sustentabilidad ambiental (en comparación con los económicos y técnicos) incluyeron: • adoptar modelos institucionales exitosos como el sistema Landcare en Australia, • asegurar la consulta en todos los niveles y promover la propiedad común; • asegurar que todas las partes interesadas puedan participar eficazmente; • ser prudente, dar un paso por vez; asegurar un amplio monitoreo y evaluación para aprender de la experiencia (iterativo); • adoptar un objetivo a largo plazo para considerar las necesidades de generaciones futuras; • imponer restricciones en el uso del agua para salvaguardar los activos ambientales; • imponer restricciones en el uso del agua para controlar la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas; • formalizar el uso del agua y los estándares de emisión; • sostener las licencias de extracción y descarga; • sostener las licencias para las obras que afecten el lecho, las márgenes o los caudales de cualquier curso de agua; • mantener las inundaciones en áreas que dependen de las mismas para su diversidad ecológica con el objeto de proteger los humedales existentes; • mantener las funciones y procesos naturales de los ríos; • mantener y aumentar la biodiversidad; • respetar las propiedades culturales/históricas y el patrimonio; • respetar las comunidades humanas y acrecentar el acceso a servicios y áreas de esparcimiento; y • promover un manejo sustentable de las pesquerías y otros recursos naturales.

Estos principios se operacionalizan a través de distintas medidas en las diferentes etapas de la implementación del PMI. Si bien en muchos casos se trata de principios guía o generales que pueden ser la base de medidas de distinto tipo, a continuación se indican algunas de las acciones en las que han sido expresados. En relación con la adopción de modelos como el Landcare, por ejemplo, medidas relacionadas con este principio fueron adoptadas en el inicio del PMI cuando se generaron los comités de cuencas, establecidos según el código de aguas provincial en la cuenca y sus subregiones.

Particularmente en relación con el Tramo IV 1B, pueden citarse por ejemplo, los principios vinculados a la participación, que se operacionalizan a través de las distintas actividades realizadas en el marco del desarrollo del Proyecto y en los Programas previstos en el Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) que será de cumplimiento obligatorio para los contratistas de las obras (verse Capítulo 6). Otros programas del PGAS también permiten llevar a la práctica distintos principios como, por ejemplo, respetar las propiedades culturales/históricas y el patrimonio (programa de protección de bienes culturales físicos). Otros principios como el respetar las comunidades humanas y acrecentar el acceso a servicios y áreas de esparcimiento se reflejan en la incorporación de obras complementarias como los balnearios en las ciudades de Villanueva y Roque Perez.

Finalmente, en tanto la construcción del tramo IV 1B, es sólo una parte de la implementación del PMI; algunos de los temas señalados no se traducen en medidas aplicables a este tramo. Por ejemplo, en relación con el cambio en la tenencia de la tierra, es importante destacar que no se espera un cambio de tenencia de las tierras por parte del Proyecto. Sí, en cambio, se esperan cambios en el tipo de uso de las mismas, en tanto que la generación de recintos favorecerá un uso productivo en sitios donde antes estaba comprometida.

b) La Estructura del PMI En base a los objetivos y principios descriptos anteriormente, el PMI desarrolla una serie de medidas institucionales, estructurales y no estructurales, y alternativas para proyectar su implementación en una serie de fases. Asimismo, el PMI describe una división propuesta de subregiones para la cuenca, las cuales intentan proveer unidades geográficas apropiadas para separar en fases la implementación del PMI y para un futuro manejo integrado de la cuenca.

Durante el desarrollo del PMI, surgieron diferentes divisiones de las subregiones en base a unidades hidrológicas, ecológicas, sociológicas y físicas. No obstante, se decidió que, principalmente, la división regional de la cuenca debería permitir un manejo eficiente a largo plazo del ambiente hídrico y la promoción e implementación del PMI.

Se propusieron las siguientes subregiones, basadas en las sub-cuencas hidrológicas, para la implementación del PMI y para el manejo futuro de la Cuenca del Río Salado: Región A: Noroeste • A1 Captación a través de la Cañada de las Horquetas y Sistema Laguna Mar Chiquita; • A2 Sistema San Emilio y extensión aguas arriba; • A3 Aportes al Canal Jauretche-Mercante y conducción y regulación hacia la Laguna Municipal de Bragado; dividida en A3N y A3S en los límites de la cuenca entre el sistema Jauretche y el nuevo canal propuesto al sur; y • A4 Conducción y regulación hacia Complejo El Hinojo-Las Tunas.

Región B: Salado-Vallimanca • B1 Salado Superior; • B2 Salado Inferior; • B3 Sistema Vallimanca/Saladillo-Las Flores; dividida en B3N y B3S en el terraplén propuesto entre el Arroyo Piñeyro y el Arroyo Vallimanca al sur; y • B4 Sistema de canales existentes y faldeo norte del sistema Tandilia;

Región C: Encadenadas del Oeste (no se han propuesto sub-divisiones). c) Componentes del Plan Maestro Integral (PMI) De forma resumida, el PMI propone medidas estructurales e institucionales yno estructurales: Medidas estructurales: • Proyectos de Drenaje y Control de Inundaciones; • Proyectos de Control del Nivel del Agua en Campos; • Proyectos de Protección Urbana de Inundaciones; y • Proyectos de Mejora de las Rutas y del Drenaje en las Rutas. Estos proyectos incluirán una serie de obras genéricas, como ser: • Nuevos canales de drenaje primarios, secundarios y terciarios (en su mayor parte en el Noroeste); • Diversos reservorios de almacenamiento y atenuación de las inundaciones en la ubicación de lagunas ya existentes; • Diversos terraplenes de inundaciones en los ríos y canales existentes; • Ensanchamiento de canales, mejoras en diversos tramos del río y rehabilitación de canales; y • Nuevo desvío del río y de las inundaciones y canales de intercepción en el sur y este de la cuenca (incluyendo transferencias de la cuenca).

 

4.1.2. Geología y Geomorfología

El perfil estratigráfico de la región en estudio, está constituido por limos loessoides con niveles calcáreos del límite terciario cuaternario. Sobre esta extensa unidad, se desarrollan localmente niveles de loess y de depósitos aluviales, con muy poco espesor, ya sea en los cauces actuales o en la profusa e intrincada red de paleocauces. Hacia el oeste, comienzan a desarrollarse depósitos de arenas eólicas, en tanto que hacia el este (la desembocadura), está cubierto por depósitos litorales.

La pampa bonaerense, está cursada por solamente dos vías fluviales importantes: el Río Salado y el sistema Vallimanca-Saladillo-Las Flores. Ambos reconocen el mismo origen. En los sedimentos profundos de épocas geológicas anteriores (sedimentos pampeanos), se labraron anchos valles fluviales que conducían grandes caudales de cuencas de aporte mucho más extensas que las actuales.

Dichos valles, por acción del clima árido posterior, quedaron desdibujados aunque no borrados. Ese largo período árido, fue el que dio a la pampa bonaerense su morfología actual. Enormes cantidades de sedimentos finos, arrastrados por los vientos, fueron nivelando el área, rellenando depresiones, y cegando los cursos de agua que no tuvieran la energía necesaria para mantenerse activos.

Sobre ese depósito post pampeano, el Río Salado y los del sistema del Vallimanca corren actualmente, tratando de alcanzar nuevas condiciones de equilibrio. El Río Salado, debido a su mayor caudal y permanencia, logra un escurrimiento permanente hacia la Bahía de Samborombón. Por el contrario, el arroyo Vallimanca, que corre por paisajes más áridos, tiene un caudal más bajo, que se suele estancar y evaporar.

Si no fuera por la existencia del Canal Nº 16, que fuerza el desagüe hacia el arroyo Las Flores, el Vallimanca se estancaría por largos períodos en las lagunas de Las Chilcas y El Potrillo. (Fte. ABS.S.A, 2001/03)

En base a sus características geomorfológicas, el Río Salado se divide en dos partes: el Salado Superior, que se extiende desde Junín hasta Roque Pérez y el Salado Inferior, que se extiende desde Roque Pérez hasta la desembocadura. (Figura 17), Fte. PMI, 1999

Mientras que el Salado Superior, presenta un valle fluvial con tributarios bien definidos sobre su margen izquierda, el Salado Inferior está caracterizado por la escasa presencia de rasgos fluviales.

En la región centro-oeste del área, los suelos dominantes son Hapludoles Entico y Típico en las secciones más altas y convexas del paisaje, asociados con Hapludoles Tapto Argicos en las áreas de altos con buen drenaje. En tanto que en las secciones del paisaje más bajas, imperfecta y pobremente drenadas, los suelos están conformados por Hapludoles Acuicos y Taptonátricos o Natracuoles y Natracualfes Típicos (suelos sódicos). En la parte sur, los suelos de bajos dominantes son Argiudoles y Natralboles Acuicos hidromórficos y afectados por salinidad y sodicidad.

Las limitaciones del suelo en esta zona, se refieren principalmente a la escasa retención de humedad de la zona radicular (debido a las texturas gruesas), el riesgo de erosión tanto hídrica como eólica, fertilidad media a baja, drenaje pobre y riesgo de inundación, y riesgos de salinidad-alcalinidad. Los suelos dominantes en las áreas de bajos son Argiustoles y Haplustoles Típicos, fases de pendiente y planas, interceptadas por afloramientos locales de la corteza de limo y Haplustoles Petrocálcicos.

Los bajos con drenaje imperfecto, mantienen principalmente Natraquoles y Natraqualfes. Las limitaciones del suelo, en estas zonas se refieren principalmente a la profundidad limitada (y se relacionan con baja capacidad de retención hídrica), pendiente y su efecto sobre el riesgo de erosión y pedregosidad superficial afectando la agricultura mecanizada. El riesgo de inundación, la alcalinidad y la salinidad, son restricciones locales con un impacto relativamente más pequeño.

La Figura 31, del 4/08/14, refleja condiciones de permanencia de las aguas similares a la anterior. Detalla el grado de acumulación y posible permanencia de las aguas en los almacenamientos superficiales. Se destaca la extensión de los volúmenes acumulados en la Laguna Las Flores, como principal sostenedor de los caudales del tramo inferior. Asimismo, otros sistemas de lagunas, vinculados al eje fluvial que se encuentran con niveles altos, potenciarán descargas en cuanto dispongan de gradiente favorable.

3er período: El trimestre setiembre-octubre-noviembre, presentó eventos de precipitación, aislados y localmente severos, que generaron dos empuntamientos considerables, en septiembre y a finales de octubre, alcanzando el máximo relativo el 18/11/14 (Q = 350 m³/s). Las condiciones a principios de septiembre, indicaban que el Salado Inferior manifestaba niveles en leve descenso con remansos que generaban desbordes en los sectores bajos. Las lluvias del 4 y 5 septiembre si bien tuvieron mayor incidencia al sur del Río Salado (Figura 31) resultarían un condicionante de las descargas del río y principalmente del mantenimiento de niveles altos.

En la imagen, se observa que las mayores inundaciones provienen de la activación del sistema Gualicho Zapallar-Camarones, Laguna San Lorenzo y principalmente el Canal 9. El chequeo en campo, confirmaba el alto grado de conectividad del Salado Inferior con los bajos marginales. Las condiciones hacia el 23 de septiembre, cuando se sucedieron días sin precipitación, mostraban el mejoramiento de las condiciones de descarga del río, pese a lo cual el sistema fluvial continua desbordado y en condiciones potenciales de sufrir nuevos aumentos en la medida en que se produzcan lluvias. Figura 31- Imágen Satelital Programa MODIS-NASA

La persistencia de las lluvias, facilita que las condiciones críticas permanezcan durante un tiempo mayor. Este tipo de comportamiento ya fue observado durante la crecida de 2012. Del análisis de la evolución temporal de niveles y caudales, se obtuvieron importantes conclusiones:

1. Existen zonas que responden rápidamente con caudales de crecida, especialmente el arroyo Las Flores y eventualmente el Salado Superior cuando ya está crecido y es alimentado por excedentes encauzados. El subsistema Vallimanca-Saladillo por sus características geomorfológicas, llega con cierto retardo a la laguna Las Flores. Otro tanto ocurre con el Salado Superior, en relación a los excedentes que llegan del sistema del oeste a la zona de Bragado.

2. En consecuencia, para eventos pluviométricos como el observado, las descargas desde Puente Romero le proveen cierta continuidad dependiendo de los diferentes subsistemas que alcanzan el complejo Las Flores, con su correspondiente retardo.

3. En 2014, las mayores afectaciones han sido observadas en la región oriental de la cuenca. Particularmente los arroyos y encadenamiento de bajos al sur del Río Salado (Gualicho, Canal 9, lluvias en Tandil, Dolores y Castelli).

4. Las bajantes, suelen presentar un ritmo lento durante períodos lluviosos pero, en la medida que persiste la no ocurrencia de eventos de lluvias, los niveles descienden rápidamente por la mayor capacidad de descarga de la sección del Salado Inferior.

5. El análisis multitemporal efectuado, ratifica los aspectos observados en la modelación hidrodinámica en cuanto a que los tiempos de respuesta se reducen en el tramo canalizado. Una reflexión interesante, surge al comprobar que para una misma fecha, la mancha de inundación que resulta inapreciable en el tramo inferior, en sectores no intervenidos se observan significativos anchos de inundación cuya persistencia en el tiempo, en el caso de la crecida estudiada, es superior a tres meses.

6. La existencia de infraestructura vial y ferroviaria, con obras de cruce no compatibles con las nuevas cotas de fondo de cauce; constituye una problemática pendiente de ser resuelta. En cruces, donde se construyeron nuevos puentes; el desempeño frente a la crecida 2014 fue el esperado por el proyecto. El antecedente más cercano de este comportamiento, corresponde a la inundación que tuvo lugar durante 2012, la cual fue observada y monitoreada como parte de las actividades del programa de monitoreo hidrometereológico del Plan de Gestión Ambiental (PGA) de las obras del Tramo III.

Si bien en 2014 no se alcanzaron los valores máximos de 2012, su permanencia en el tiempo fue mayor, siendo el caudal medio anual de 2014 de 273 m³/s

Evaluación de la crecida de 2015 (ver imágenes 1920 pixeles) Los eventos de lluvia acontecidos entre el 30 de julio y el 10 de agosto de 2015, impactaron fuertemente en la provincia de Buenos Aires, especialmente en el centro y norte de la misma, afectando regiones urbanas y rurales del norte de la provincia, principalmente, sobre las cuencas de los ríos Arrecifes, Areco, Luján y una extensa región vinculada a la cuenca del Rio Salado. Como consecuencia de las precipitaciones intensas, se produjeron importantes anegamientos y desbordes de los ríos mencionados. Sin duda las actividades y poblaciones de las localidades, vinculadas a los ejes fluviales sufrieron los mayores inconvenientes a causa de las inundaciones que provocaron.

Entre las causas de la inundación, se destacan las condiciones críticas de humedad antecedente en que se encontraba la cuenca, en particular, el tramo superior del Río Salado, con altos niveles freáticos, evidenciando potencialidad para la generación de excedentes.

Las imágenes satelitales que preceden a las lluvias de fines de julio, muestran que el Salado Superior ya se encontraba con niveles de desborde o cercanos. En relación a la obra de canalización en el tramo III, el acontecimiento de la crecida, agudizó el complejo escenario existente. La particular dinámica de la evolución y avance de la onda de crecida, le sumó inconvenientes a los propios de las intervenciones y acciones de obra programadas.

En ese sentido, si bien el estado de avance de la canalización era importante, ya que sólo restaba adecuar pequeños tramos, algunos sectores ejercían fuertes controles fluviales (por ejemplo, interferencias viales y ferroviarias). Una situación especial, lo presenta el tramo contiguo al balneario de General Belgrano, a saber: Obras de adecuación de puentes en Villanueva, obra por nuevo puente en la Ruta Provincial Nº29, y obras de cierre provisorio en el balneario, vinculado a la futura implantación de compuertas inflables.

A ello debe sumarse, el estrechamiento que produce el cruce del poliducto, aun sin intervención para el momento analizado. En cuanto al desarrollo del PGA, como en anteriores situaciones, los criterios de manejo de eventos extraordinarios, tan cambiantes espacial y temporalmente, apuntaron a priorizar las respuestas de contención que adecuen temporariamente los proyectos.

 

Mirada desde ecología de ecosistemas hídricos en planicies

Etapa 1B del Tramo IV. Este sector se caracteriza como un tramo con cauce definido pero con escasa formación y profundidad, lo que favorece su expansión durante las crecidas del río. Esto requiere como principal intervención la profundización del cauce, además de proporcionar una sección adecuada para encauzar las crecidas.

Ninguna profundización del cauce aparece necesaria mirando estos temas desde trmodinámica de sistemas naturales abiertos y enlazados. Todo lo que han hecho en los útimos 100 años responde a determinismos mecánicos que jamás sospecharon que en planicies extremas solo la energía solar acumulada en los esteros y bañados aledaños a las pequeñas y grandes sangrías y mediante costas blandas y bordes labiles van transfiriendo esas energías convectivas, cuyas advecciones vienen determinadas por gradientes de ligera menor temperatura; siendo las únicas que se ocupan de dinamizar las aguas. Sin estos recursos solares las aguas no se mueven.

 

El abismo de los hijos de Newton

La mirada mecánica infiere energías gravitacionales inexistentes que jamás han sido modelizadas; favorecidas estas inferencias por modelos de caja negra que desconocen por completo las energías convectivas responsables de estas dinámicas. Sin embargo, a poco van reconociendo compromisos ecológicos tales como: conservar los valores ecológicos de su ambiente natural (“wetland”); mantener las inundaciones en áreas que dependen de las mismas para su diversidad ecológica con el objeto de proteger los humedales existentes; mantener las funciones y procesos naturales de los ríos, aunque no hagan foco en la forma específica para entenderlo y con buenas razones sostenerlo.

 

En letra redonda van los dichos de nuestros geólogos:

En los sedimentos profundos de épocas geológicas anteriores (sedimentos pampeanos), se labraron anchos valles fluviales que conducían grandes caudales de cuencas de aporte mucho más extensas que las actuales.

Dichos valles, por acción del clima árido posterior, quedaron desdibujados aunque no borrados. Ese largo período árido, fue el que dio a la pampa bonaerense su morfología actual. Enormes cantidades de sedimentos finos, arrastrados por los vientos, fueron nivelando el área, rellenando depresiones, y cegando los cursos de agua que no tuvieran la energía necesaria para mantenerse activos.

Si bien en los límites terciarios y ccuaternarios se generaron no menos de 700 m de mantos sedimentarios, no reconocen la geología, la sedimentología, la dinámica costera, que todos esos suelos se formaron por una interminable sucesión de cordones litorales producto de flujos cordilleranos que en los últimos 2,5 millones de años comenzaron a tributar por grandes ríadas al brazo de Thetys a partir de las cordenadas 34º 55’ S - 65º 45’ O, hasta 371 18’ S – 64º 55’ O.

De esa interminable sucesión de cordons litorales que la geología infiere como dunas se formaron nuestras pampas.

Ver estos temas por http://www.alestuariodelplata.com.ar/pampa.html

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Período seco del Holoceno superior Sistema Pampeano

Un clima seco, básicamente semiárido tiene lugar en el Holoceno superior en la zona del Chaco y de la Pampa. Las fechas 14C disponibles indican que el área estuvo seca entre 3500 años AP y 1000 años AP. (Iriondo, 1980).

Subida del mar Querandinense y sequedad al mismo tiempo?!

La acción del viento causó erosión de los sedimentos superficiales existentes y de los suelos. así como la redeposición del material erosionado en una extensa capa de arena y sedimento. y campos locales de dunas.

Mediciones de indicadores paleovientos e información asociada indican la ocurrencia de un sistema anticic1ónico estacional. Se trata del anticiclón que aparece sobre el Altiplano, el que tuvo un período de expansión y llegó a la superficie del terreno en toda la región chaco-pampeana.

Se lo observa hoy en día en “años La Niña” y estimamos que fue el escenario normal durante este período: seco en el Chaco y húmedo en el Altiplano. Este sistema afectó principalmente la parte distal de los abanicos del Salado y del Bermejo, depositando una carpeta de limo eólico de 20 a 40 cm de espesor sobre el paisaje. y formando hoyas de deflación circulares y elípticas con diámetros que varían entre los 200 m y los 2000 m (Fig. 15.8).

Las expresiones que han dejado grabadas en los perfiles del suelo las sedimentaciones del Holoceno superior en La Pampa no hablan de abanico alguno en el Salado. Y los créditos de que esos perfiles de cordones litorales curvados en dirección al Norte fueran de origen eólico, habla de que todo su imaginario está instalado en mecánica de fluidos y nunca miró por sistemas termodinámicos naturales abiertos y enlazados.

El "limo eólico depositado en ambientes palustres" y las dunas parabólicas son expresiones propias de quien nunca entendió la formación y el sentido de los cordones litorales, cuya uniformidad supera con creces a la propia de las "dunas parabólicas".

El cambio en cosmovisión mecánica por termodinámica de sistemas naturales abiertos y enlazados deja a la sedimentología y a la geología fondeada en medioevos cartesianos.

 

EL CHACO AUSTRAL

El Chaco Austral o Chaco Santafesino forma el extremo sur de la gran planicie chaqueña. Abarca un área triangular, llegando hasta la ciudad de Santa Fe, a 31° 30’ S; limita con la Pampa y con el complejo sistema fluvial del río Paraná, con los cuales se ha interdigitado en el Cuaternario y en el Terciario Superior.

Está formado por depósitos cuaternarios pertenecientes a cuatro grandes sistemas; uno de éstos es eólico y los restantes fluviales: el del río Salado, el del Paraná y el del Bermejo. Cada uno de ellos se divide en unidades geomorfológicas menores.

Desconozco al eólico. Y no entiendo por qué se ahorra de mencionar al Pilcomayo. Respecto del Salado, fue un curso de agua resultante de los saldos de los compromisos entre el río Quinto determinante de las advecciones de los flujos cordilleranos que estimo son las que Iriondo menta como eólicos y los destinos del Quinto que no se conformaba con poner su identidad al servicio de esas advecciones y esos saldos identitarios fueron a sumar aguas que un día dieron lugar a lo que llamamos sistema río Salado cuya "cuenca" carece de personalidad propia por ser fruto de mil compromisos serviciales fundantes de interminables cordones litorales de los que están formadas nuestras pampas.

El Salado es resultante de esos saldos serviciales y no de una cuenca propia.

Movimientos tectónicos leves han ejercido considerable influencia durante todo el período. Hay evidencias de un clima húmedo seguido por un intervalo semiárido que culminó con un breve período árido. El clima actual es muy joven.

Al no entender estos procesos termodinámicos necesitan inferir "leves movimientos tectónicos" que expliquen lo que les resulta inexplicable.

La formación Ituzaingó en el Chaco santafesino ha crecido por yuxtaposición de fajas fluviales controladas por fracturas.

El mecanismo de divagación del cauce se produjo por fenómenos de avulsión, es decir que se traslada mediante desplazamientos discontinuos y no por un mecanismo de “barrido” lateral continuo.

Aquí sacan a relucir su perfecto desconocimiento de los sistemas de cordones litorales, su formación y sus función. No son "mecanismos de avulsión", sino deposiciones de borde cuspidado por capa límite térmica; que una vez saturado el seno entre cordones, ésto es: cumplida su función de sacar las aguas en esa interfaz marina, da lugar a la formación de otro cordón. Y por lucir secuencias de senos y cordones los mecanicistas hablan de desplazamientos discontinuos, cuando de hecho tienen una impecabilidad que con creces supera a las más exquisitas "dunas".

Vuelvo a repetir: el final resultante de los procesos serviciales de los ríos Quinto y Cuarto determinantes de las advecciones de los flujos cordilleranos dista de ser el ordenado de los cordones litorales que aquí aparecen caracterizados por un "barrido" lateral contínuo. Para quien no ha mirado nunca estos procesos sedimentarios desde óptica termodinámica, estas aclaraciones son tan claras como el chino antiguo.

La diferencia a la penetración entre un cordón cuspidado y un seno entre cordones es bien pronunciada.

La Fm Ituzaingó se encuentra en el subsuelo de las regiones central y oriental del Chaco santafesino, entre el río Paraná hasta unos 40 kilómetros al este de la ciudad de Tostado. No fue depositada en la región eólica del oeste.

Que volvemos a reiterar: de eólica solo tiene lo que infiere cualquier imaginario mecánico que nunca ha apreciado el devenir y los comportamientos de los sistemas termodinámicos naturales abiertos y enlazados en estas interfaces, ya marinas, ya lacustres, ya palustres.

Los ríos Tercero y Segundo también cumplieron este rol que ejercieron el Quinto y el Cuarto. pero por interactuar con sedimentos serranos y no cordilleranos, el resultado fueron suelos que no reconocen las sales de los anteriores.

El límite de estos servicios al Norte está expresado por el río Carcarañá, limitando los aportes paranaenses que aquí Iriondo infiere llegaban hasta el Salado; que reitero, nunca fue una cuenca, sino la resultante de las propinas que dejaron como herencia al pobre Salado, por los servicios del río Quinto

La Formación Puelches aflora parcialmente en el lecho del Estuario del Plata Superior, sobre el Canal del Infierno en base a perfiles sísmicos (Paterlini, Parker y Costa, 1992).

A ese Plioceno de 2 a 4 millones de años atrás hay que agregarle el desconocimiento que por extraños motivos nunca ha referido a las afloraciones de la placa cristalina en infinidad de puntos en el delta inferior en un línea que va desde Martín Chico en la costa oriental, a Zárate.

Todo ese perfil aflorante que alcanza alturas de hasta 25 m sobre el actual nivel del mar, incluye las áreas del Canal del Infierno.

Todo ese frente de la placa originaria emergente como dientes de un rastrillo de más de 70 Kms de frente en la interfaz marino-fluvial Paraná-Uruguay, estimo acerca algunas explicaciones a esa emergencia del Puelches en estas áreas del canal del infierno. Era el final de un largo viaje; y el comienzo de una nueva página en geología y sedimentología.

Ver ese peine en http://www.alestuariodelplata.com.ar/uruguay5.html

Procedencia de sedimentos: La plataforma continental argentina recibe sedimentos terrígenos procedentes de dos áreas de aporte principales: la región andina y el escudo de Brasilia. No deben descartarse aportes menores de las Sierras Pampeanas y otras regiones del centro de Argentina.

La región andina fue afectada por intenso volcanismo Mesozoico y Cenozoico, cuyos productos de erosión fueron transportados hacia el este por acción fluvial y eólica, esta última también interviniendo en la movilidad de cenizas volcánicas y materiales piroclásticos.

Recordemos la eterna confusión de dunas y cordones litorales cuya función y formación, la geología, la sedimentología y la dinámica costera, nunca entendieron.

Todos estos materiales fueron depositados y retransportados en las regiones pampeana y patagónica a través de diversos ciclos sedimentarios multigenéticos hasta que finalmente alcanzaron las costas y el mar (Violante por esta vía sólo llegan a la plataforma los excedentes de sedimentos que no quedan retenidos en el ámbito deltaico-estuárico del Río de la Plata.

Con los nulos criterios que hasta hoy lucieron en ciencia en materia de sistemas termodinámicos naturales, abiertos y enlazados, imaginar con recursos mecánicos los viajes extraordinarios y las funciones que cumplen los sedimentos para asistir estos viajes, da para entender por qué a la salida del Emilio Mitre al estuario se quedan varados.

 

Dinámica sedimentaria: 

Dada la composición terrígena de los sedimentos que componen la plataforma, la dinámica sedimentaria debe ser considerada en forma integral abarcando tanto los procesos continentales que inciden en la costa como así también los litorales y marinos.

Los sedimentos son introducidos en el sistema dinámico litoral desde el continente adyacente de diferentes maneras, tanto por transporte fluvial y eólico como por erosión costera, para ser posteriormente transferidos hacia la plataforma; no obstante, en el caso del transporte Rovere 2005 y citas allí incluidas).

El aporte eólico a las plataformas se debe aproximar bastante a -0. Siguen sin abrir mirada a sistemas termodinámicos naturales abiertos. La ecología de los ecosistemas no es una ciencia, sino, su hermana opuesta. Enlaza donde su vieja hermana particiona.

Los depósitos resultantes sobre la plataforma que se depositaron sobre la superficie de erosión (ravinement, Swift 1968), son palimpsestos o relictos de acuerdo a cómo hayan sido o no afectados por las condiciones hidrodinámicas.

No existen las "condiciones hidrodinámicas" en semejantes planicies. Solo existen en el imaginario mecanicista extrapolando energías inexistentes.

Las redes fluviales transportan hacia las zonas costeras volúmenes sedimentarios relativamente reducidos, ya que los ríos más pequeños tienen poca capacidad de transporte mientras que los más caudalosos generalmente desembocan en ambientes estuáricos que retienen buena parte de los detritos.

Ni la menor idea tienen de cuál es el aporte que hacen los sedimentos a sus extraordinarios viajes retroalimentando la energía de los sistemas convectivos que marchan rebotando en los fondos, disociados de las aguas saladas, hasta el profundo océano.

Los sedimentos del Bermejo hacen viajes de 5000 Kms hasta los 5700 m de profundidad. Estamos viendo dos películas diferentes: una, científica; otra, de ecología de ecosistemas.

La mayor capacidad fluvial durante épocas pasadas está evidenciada no solamente por el tamaño desproporcionado de los valles en el continente respecto a los caudales actuales, sino también por la gran cantidad de gravas de origen glacifluvial que tapizan la plataforma patagónica (Perillo y Kostadinoff 2005).

Ver http://www.alestuariodelplata.com.ar/riosc.html http://www.alestuariodelplata.com.ar/riosc2.html http://www.alestuariodelplata.com.ar/riosc3.html

Nunca, ni en el Mioceno, Plioceno, Pleistoceno, ni Holoceno, tuvo el sistema paranaense influencia sedimentaria en las riberas bonaerenses más allá de Punta Piedras. El límite en el Pleistoceno gira alrededor de la cuenca del Carcarañá.

Abundar con todo lo expresado por Iriondo y sus colegas resulta interminable si no interponemos la falta de criterios de sistemas termodinámicos naturales abiertos para mirar estos temas de gradientes térmicos determinates de las advecciones de los sistemas convectivos y aportes que los sedimentos hacen al sostén de estos sistemas.

La mecánica de fluidos es la responsable de todos los despistes que carga la geología, la sedimentología y la dinámica costera.

 

De la humedad antecedente

Entre las causas de la inundación, se destacan las condiciones críticas de humedad antecedente en que se encontraba la cuenca, en particular, el tramo superior del Río Salado, con altos niveles freáticos, evidenciando potencialidad para la generación de excedentes.

... de un Ing. Agrónomo

Sin lugar a dudas, las consecuencias de los excedentes de agua que hoy vivimos vuelven a alertarnos sobre el uso y cuidado del suelo. Nicolás Bertram es Ingeniero Agrónomo del INTA y realizó una exhaustiva investigación sobre el ascenso de las napas en la Región Pampeana, unas de sus conclusiones fueron los cambios que se implementaron en el uso de la tierra y como esos usos, han ido modificando su capacidad de absorción.

“Bajo nuestros pies corre un río subterráneo, lo que se llama la napa freática. Lo que creemos que esta pasando a raíz de lo que estamos analizando nosotros y gente que sabe muchísimo más que nosotros es que esta napa freática se vino acercando. En la década de los 70 estaba a los 14 metros en la Región Pampeana y hoy está, como máximo, a un metro de profundidad. Entonces, este acercamiento de esta napa freática que esta por debajo de nosotros en regiones planas como la nuestra puede tener dos explicaciones: o esta lloviendo más o los campos están consumiendo menos agua”.

Y prosiguió: “Según nuestros análisis no esta lloviendo más que en la década del 70. Hablamos en promedio. Hay años de mas y años de menos precipitaciones. Cambio un poco la frecuencia y la intensidad, o sea, hay menos eventos de lluvia con mas intensidad pero el promedio anual termina siendo mas o menos lo mismo”.

– ¿Y entonces? ¿Por qué si llueve lo mismo, nos inundamos más?

– Bueno, lo siguiente qui hicimos fue ir a investigar qué pasó con el consumo de agua que teníamos en los campos en la década del 70, eso sí cambio significativamente. En la región teníamos mucha más superficie de pastizales y pasturas que consumían mucha más agua durante todo el año y mucha más cantidad. El proceso de agrocultirizacion hacia el monocultivo fue un factor determinante, porque consumen agua en menor cantidad y durante 3 a 4 meses en el año.

– ¿No volvemos a demonizar a la soja y a la siembra directa?

– No está mal la siembra directa, en su momento fue una técnica muy buena, usada para de alguna manera conservar agua. Tampoco la soja es nuestro enemigo, el problema es que el ambiente no es el indicado para mantenerse equilibrado con la cantidad de superficie sembrada con soja. Entonces, son todas herramientas que ninguna por si sola es la culpable, pero si tenemos que entender que se dio un proceso donde casi 10 o 12 millones de hectáreas pasaron de pasturas perennes o un consumo de agua durante todo el año, al cultivo de soja que consume agua durante 3 o 4 meses en el mejor de los casos

– Para darles un ejemplo, una pastura base alfalfa consume entre 1200 y 1800 milímetros al año, o sea, si en nuestra zona llueven 900 los consume y el resto lo saca de su napa cercana. Un cultivo de soja o de maíz consume entre 600 y 400 milímetros al año, y llueven 900. Todos los años están sobrando entre 300 y 500 milímetros que van a recargar esa napa, por eso se nos achicó la maceta y hoy tenemos el agua en superficie. ¿Se entiende? Antes teníamos una maceta de 10 metros y hoy tenemos una maceta de 1 metro y a ambas le echamos el mismo balde de agua. Ahí están explicados los excesos hídricos de la zona en general. Después por supuesto, que hay casos mas graves si hay obras o no, si la construcción de los countries influyó o no.

Para concluir con sus perspectivas en torno a los fenomenos de inundación que estamos viviendo, Bertram fue en la misma dirección que Quiroz, “las obras van a ayudar, pero lo que nos dice Ángel Menendez que es un investigador del Instituto Nacional del Agua es que el fenómeno de la napa freática no lo vamos a frenar con obras, aunque las obras nos van a traer más tranquilidad”.

Lluvias del 30 de Julio al 10 de Agosto del 2015